Cardenal Meisner

¡Amados hermanos y hermanas en el Señor!

La propia torre de la iglesia no es el horizonte hacia el que se dirige una buena idea. Hace 85 años, cuando sacerdotes católicos del arzobispado de Colonia concibieron la idea del Pax-Bank, tenían tres objetivos como norte: deseaban alcanzar una seguridad financiera para sus congregantes, para sus comunidades y para su trabajo social. Para ello, requerían de un instrumento con el cual pudiesen apoyar, asegurar y desarrollar sus metas. El Pax-Bank ha prestado un servicio tan exitoso y fructífero a los religiosos y a las comunidades, que la idea se ha extendido a otras diócesis, desde Aquisgrán a Tréveris. Hoy en día, el Pax-Bank es un socio confiable en todas las cuestiones financieras para órdenes, Caritas y todas las instituciones eclesiales.

El ofrecer estos servicios a la iglesia mundial corresponde a la buena tradición y al pensamiento católicos. Pues como iglesia local, estamos vinculados a la iglesia universal. Y en ella estamos llamados a asistirnos y auxiliarnos mutuamente, según las palabras del apóstol Pablo: “Que el uno lleve la carga del otro” (Gal, 6,2). Las instituciones católicas – incluso fuera del ámbito de habla germana – ganan de este modo un socio confiable en todas las cuestiones financieras.

En este sentido, saludo la participación del Pax-Bank en Roma, y le deseo también que en sus acciones por la iglesia universal reciba la bendición divina.

Cardenal Joachim Meisner
Arzobispo de Colonia